En el activo entran cosas como el saldo del banco, las facturas pendientes de cobro o los equipos; en el pasivo, las deudas con proveedores, con Hacienda o con el banco; el patrimonio neto recoge el capital aportado y los resultados acumulados. Para una SL, el balance forma parte de las cuentas anuales que se depositan cada año en el Registro Mercantil.
Un ejemplo sencillo: si la SL pide un préstamo, el banco sube en el activo y la deuda sube en el pasivo, y el patrimonio neto no cambia. El error típico es mirar solo el saldo del banco y olvidar el IVA y las retenciones cobrados que ya pertenecen a Hacienda: en el balance aparecen como deuda, aunque el dinero siga en tu cuenta. Otro fallo es dejar en el activo facturas de clientes que nunca van a pagar.
El balance se lee junto con la cuenta de pérdidas y ganancias: el resultado del ejercicio pasa al patrimonio neto. En kontora el balance se construye a partir de los asientos por partida doble, así que lo puedes consultar a cualquier fecha.
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