La proforma sirve para presupuestos formales, pagos por adelantado o trámites de aduana. Si cobras un anticipo, debes emitir factura por ese cobro en ese momento, con su IVA; conviene además marcar la proforma claramente como tal y dejarla fuera de la numeración de tus series de facturación, para que nadie la confunda con una factura real.
Un ejemplo habitual: un cliente extranjero te pide una proforma para que su banco autorice la transferencia o para tramitar la importación. Le envías la proforma, te paga y, en ese momento, emites la factura definitiva con su número de serie y la registras. La proforma se queda como documento de apoyo, sin más efectos.
Como no es una factura, la proforma no entra en el libro registro de facturas emitidas ni en la declaración del IVA, y tampoco genera registro de facturación bajo Verifactu. Lo que sí cuenta es la factura que emites después, o la factura de anticipo, que se contabiliza con su asiento y se declara en el trimestre que corresponda.
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