Autónomo o SL: qué conviene y cuándo

Actualizado el 17 de julio de 2026. Cifras y condiciones verificadas contra el BOE.

Respuesta rápida

Si vas a montar un negocio en España, la primera gran decisión no es fiscal, es de forma jurídica: darte de alta como autónomo (trabajador por cuenta propia) o constituir una SL (sociedad de responsabilidad limitada). No hay una respuesta única: depende de cuánto vas a ganar, del riesgo de tu actividad, de la imagen que necesitas ante tus clientes y de cuánta estructura estás dispuesto a mantener.

Esta guía compara las dos figuras con honestidad, sin la promesa fácil de que con una SL pagas menos impuestos. Verás las diferencias reales de responsabilidad, cómo tributa cada una, la letra pequeña de la SL de 1 euro y por qué, para la mayoría de quien empieza a facturar desde España, tiene sentido arrancar como autónomo y dar el salto a SL cuando los números y el riesgo lo pidan.

Autónomo y SL: qué es cada uno

Son dos formas jurídicas distintas de ejercer una actividad económica en España. En cuanto empiezas a facturar de forma habitual, tienes que estar en una de las dos.

La diferencia de fondo: el autónomo y su negocio son la misma persona; la SL es una entidad separada de ti. Esa separación es la que explica casi todo lo demás, desde la responsabilidad frente a las deudas hasta los costes de mantenimiento y la forma de pagar impuestos. Ninguna de las dos es mejor en abstracto: son herramientas para situaciones distintas, y elegir bien desde el principio te ahorra trámites y dinero más adelante.

Responsabilidad, imagen y acceso a contratos

Aquí está la diferencia práctica que más pesa:

Si tu actividad tiene poco riesgo de generar deudas o reclamaciones (servicios profesionales con apenas inversión), la responsabilidad ilimitada del autónomo pesa poco. Si manejas stock, personal o contratos que pueden torcerse, la protección de la SL empieza a valer.

Cómo tributa cada figura: IRPF frente a Impuesto de Sociedades

Es la comparación que todo el mundo quiere y la que más se malinterpreta.

La lectura honesta: con beneficios bajos, el IRPF del autónomo suele salir muy por debajo del 25%; con beneficios altos y estables, el tipo de la SL se vuelve más atractivo. La Agencia Tributaria detalla el cálculo del rendimiento neto del autónomo.

La SL de 1 euro de la Ley Crea y Crece: la letra pequeña

Desde la Ley 18/2022, de creación y crecimiento de empresas (conocida como Crea y Crece), el capital mínimo para constituir una SL bajó de 3.000 euros a 1 euro. Suena a barra libre, pero la ley añadió dos cautelas mientras el capital sea inferior a 3.000 euros, y conviene conocerlas (están en el artículo 4 de la Ley de Sociedades de Capital):

La consecuencia práctica: el 1 euro es más simbólico que real. La protección de los 3.000 euros no desaparece, se aplaza. Constituir con un capital tan bajo también puede dar una imagen frágil ante bancos y proveedores, que a veces piden garantías extra. Por eso muchos asesores siguen recomendando aportar un capital razonable desde el principio.

El autónomo societario: quien dirige la SL cotiza al RETA

Un malentendido caro: crear una SL no te libra de ser autónomo. Si controlas la sociedad y trabajas en ella (el caso típico del socio único que además la administra), la Seguridad Social te obliga a darte de alta como autónomo societario en el RETA, el régimen especial de trabajadores autónomos. Pagas tu cuota mensual al margen de lo que pague la SL por el Impuesto de Sociedades.

Traducción: a los costes de la SL se suma tu cuota de autónomo societario, que no es pequeña. Si quieres una estimación de lo que pagarías al mes, usa nuestra calculadora de cuota de autónomos 2026, teniendo en cuenta que, como societario, no podrás contar con la tarifa plana.

Cuánto cuesta crear y mantener cada figura

Más allá de los impuestos, cada figura tiene su factura de estructura.

kontora genera los borradores casilla a casilla de esos modelos (303 y 390 de IVA, 111 y 115 de retenciones, 200 y 202 del Impuesto de Sociedades), lleva la contabilidad de doble partida, es multiempresa y te avisa de cada plazo; la presentación final en la sede de la AEAT la haces siempre tú.

El mito de con una SL pago menos y cuándo compensa de verdad

La frase hazte una SL y pagarás menos impuestos es media verdad. Depende de tres cosas: cuánto beneficio generas, qué sueldo te asignas como administrador y cuánto te cuesta mantener la estructura.

Hay además una doble capa que se suele olvidar: la SL paga el 25% (o el tipo reducido) por su beneficio, y cuando te repartes ese beneficio como dividendo vuelves a tributar por él en tu IRPF del ahorro. Sumando el Impuesto de Sociedades, tu cuota de autónomo societario y los costes de asesoría, cuentas anuales y notaría, para un beneficio modesto la SL rara vez gana al autónomo.

La SL empieza a compensar cuando: los beneficios son altos y estables y puedes dejar parte dentro de la sociedad para reinvertir; tu actividad tiene riesgo real y quieres blindar tu patrimonio; entran socios o inversores; o necesitas la imagen de una persona jurídica para vender.

Para la mayoría de quien empieza a facturar en España, la recomendación honesta es arrancar como autónomo y constituir la SL cuando los números lo pidan. Y sí, se puede cambiar después: puedes traspasar tu actividad a una SL, pero no es gratis ni automático (valoración del negocio, escritura, posibles impuestos por la transmisión y renegociar contratos y datos fiscales con tus clientes). Cambiar a tiempo es fácil; cambiar tarde y a la fuerza, menos.

Preguntas frecuentes

¿Con una SL pago menos impuestos que como autónomo?
Depende del beneficio. Para beneficios bajos suele salir mejor el autónomo, porque el IRPF es progresivo y la SL añade costes fijos y una segunda capa de tributación cuando repartes dividendos. Con beneficios altos y estables, la SL puede adelantar.
¿Cuánto capital necesito para crear una SL?
Un euro desde la Ley Crea y Crece, pero con una reserva legal reforzada del 20% del beneficio y responsabilidad de los socios hasta 3.000 euros mientras el capital sea inferior a esa cifra. En la práctica, muchos asesores recomiendan aportar un capital razonable desde el principio.
Si creo una SL, ¿dejo de pagar autónomos?
No. Si controlas la sociedad y trabajas en ella, cotizas como autónomo societario en el RETA, normalmente sin la tarifa plana de nuevos autónomos. Tu cuota mensual es independiente del Impuesto de Sociedades que pague la SL.
¿Responde mi patrimonio personal de las deudas del negocio?
Como autónomo, sí: respondes con todo tu patrimonio presente y futuro. En una SL, la responsabilidad se limita en principio al capital aportado, salvo garantías personales que hayas firmado o casos de mala gestión.
¿Puedo empezar como autónomo y pasar a SL después?
Sí, es el camino más habitual, pero el traspaso tiene coste y trámites: valoración del negocio, escritura, posibles impuestos por la transmisión y renegociar contratos con tus clientes. Planifícalo, no lo dejes para cuando sea urgente.
¿Qué impuestos presenta cada figura?
El autónomo: IRPF (la renta y el modelo 130), IVA (303 y 390) y retenciones si las tiene. La SL: Impuesto de Sociedades (modelos 200 y 202), IVA y retenciones, más el depósito de cuentas anuales en el Registro Mercantil.

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